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jueves, 28 de marzo de 2013
Animales Vieyos
Ya va una temporaduca que habia pereí unos carteles que dicían algo así como:
SE COMPRAN ANIMALES VIEJOS
(CABALLOS, MULOS, BURROS…)
Y dos números de teléfono. Todos nos preguntábamos que pa qué serían ¿quién quier comprar animales vieyos? ¿Y pa qué? Pues resulta que a los pocos días vieno pereí un circo y los animales (los probucos) eran pa cebar a los leones. El casu é que un vecinu miu s’entero y tenía un burru que se llamaba Sansón, que tenía por lo menos cuarenta años y ya no-y valía pa nada.
De joven lu utilizaban pa jacer los riegos de las patatas, pa sallar el maíz, pa traer la toñada con los cuévanos, pa llevar la leche al puestu… En fin, el burru había sidu imprescindible en los llabores del campu, pero cuando llegó la moda de los tractores, el vecinu míu con muchu esfuerzu compró unu y Sansón pasó d’aquella mismu a un segundu planu. Ya no lu utilizaban ni pa traer el verde, ni pa llevar la leche, ni siquiera lu sacaban de la cuadra pa que ganara la cebada, con lo que a él-y gustaba espanzurriase pe los caminos. Entonces, como no trabayaba, ya no-y echaban piensu, ya na más comía los despojos que dejaban las vacas y algo d’herba secu, que elli lo odiaba y cuando pasaba el amu repartiendo el piensu a las vacas, a elli agolía-y tan bien que jerrinchaba pa llamar la atención, a ver si así i echaban un pocu, pero nada, como no trabayaba ya no tenía derechu a tan ricu manjar.
Cambioi la vida de un plumazu, ya no trabayaba, estaba descansau, pero a cambiu la dieta era horrorosa y entonces adelgazó tou lo que un burru puede adelgazar, era un sacu de güesos con patas, pero al amu daba-y igual, total, pa nada lu utilizaba.
El casu é que venía el vecinu míu de segar y vió en un poste de la luz el cartel de que se compraban animales vieyos y encendiosei la bombilla y pensó en desjacese de Sansón. Joi el paisano pa casa a dicilo a la muyer.
La muyer no estaba de acuerdu, a ella dába-y pena entregar así a un animal que llevaba toa la vida con ellos y que los había sirvidu en todos los llabores.
Elli quería convencela diciéndo-y que ya no yos jacía serviciu, que estaba ocupando un sitiu ena cuadra y que sólu valía pa comer y jacer cuchu.
Pero ella dicía que bien tenía merecida la comida a cambiu de los años que Sansón había trabayáu pa la familia.
Pero elli erre que erre, tratando de convencela. Ella se enfadó y dijo pa cerrar la conversación que no estaba de acuerdu con él y que ella quería a Sansón.
El paisano, aprovechando que el día siguiente era viernes y la muyer bajó al mercau, agarró al animal y tiqui taco, tiqui taco, joren camín del circo. El burru ya casi no podía correr, había perdidu la costumbre y además llevaban años sin cortai las pezuñas y lu molestaban pa andar.
Tardaren tres horas en llegar al destinu, pero por fin ya estaba a la puerta y el paisano preguntó por el encargau.
—Buenos días.
—Buenos días. Tengo entendidu que compran animales vieyos.
—Sí señor. Veo que me trae un burro, le voy a dar mil pesetas por él.
—¿Mil pesetas? No, no, el burru vale por lo menos dos mil.
—¡Pero que dice! ¿No ve lo flaco que está? Que si se pone de canto parece que se ha ido.
—No, home, no, no me jorobes, tienes que dami dos mil, que la cosa esta muy mala, estamos friyendo los güevos con saliva.
Buenu, pues la discusión duró media hora y como el del circo no tenía tiempu pa discutir más, sacó dos mil pesetas del bolsu y dioilas al paisano.
El vecinu míu ponióse contentu pensando que con aquellas perras tomaría unos blancos en Posada aprovechando que era mercau, mientras al burru lu metían pa dentro y miraba con cara de pena al amu, sin entender por qué lu dejaba allí con aquella gente que no conocía de nada.
Como no quería entrar, pegába-y con un palu en llombu y como era tou güesos, pues dolíai tovía más.
No pasaren ni dos minutos y salió el encargau del circo dando voces desesperau:
—¿Dónde está el que me vendió el burro? ¡¡¡Oiga!!!
—¿Qué ti pasa hombre?
—¿Qué que me pasa? ¿Cuánto hace que no ceba usted al burro?
—Home, hoy no comió, pero ayeri...pegose el gran banquete con la herba que habían dejáu de sobra las vacas ¿Por qué?
-¿Qué por qué? ¡¡¡ Ya se ha comido tres leones y me tiene acorralada a la pantera!!!
P.D...No sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción. Eso es lo que-y pasó al burru, aparte de que tenía jambre, claru.
martes, 19 de febrero de 2013
La Petaca
Era en tiempos del ven que te peino, cuando tovía no estaban puestos ni los caminos (y muchu menos las carreteras).
Habíase jubilau el cura de Sotres y entonces, designárenyos otru. Pero claru, el probé como era nuevu, non sabía onde estaba Sotres ni su sombra. Entonces mandoyos una carta pa diciyos que llegaba, pa que mandaran a algunu a escontra d’elli y ensiñara el camín.
Efectivamente, el día que llegaba el nuevu cura mandaren un mogote a Arenas de Cabrales pa que-y jaciera de guia y non se perdiera per entre los argumales.
—¿É usté el nuevu cura de Sotres?
—Sí, hijo mío.
—Pues tien que venir conmigo, me mandaren a mí a buscalu.
—Muchas gracias hijo mío. ¿Cómo te llamas?
—Rafael.
Buenu, pues Rafael delante y el cura detrás, emprendieren el camín. Salió un sol de justicia y el cura, pocu acostumbrau a las maratones, traía una sudada que no se llambía y paró a la sombra de una castañar a descansar un pocu. El guaje, como andaba más pel monte que pe la cocina de casa, pues non cansaba, pero con paciencia, iba al pasu del sacerdote. Entós, bien el cura y saca una petaca que traía y ponse a beber, y Rafael que la ve:
—¡Mecaaaaaaaa! Vaya petaca más guapa que trae usté.
—Sí, ¿a que es bonita?
—Ya lo creo, mi gusta muchu esa petaca ¿Onde se compran?
—Pues no lo sé hijo mío, es un regalo.
—¡Vayaaaaaaa guapaaaaaaaa!
jueves, 20 de diciembre de 2012
La Navidá é un cuentu....
-¡Camareru! Dami una sidra de lo peor que tengas, de lo más perroneru, de lo que mañana mi de un dolor de cabeza que no haya bastantes aspirinas ena Bayer pa mí.
-Pero Manolo… va ser la primera vez que te vea tomando sidra mala… ¿Pásati algo?
-¡Si! Mi pasa de tóu ¿Sabes que día é hoy?
-Jueves.
-¡Si, jueves! Veinte de diciembre, mañana acábase’l mundiu ¿Sabíaslo? Pues por eso, quiero emborrachame hoy, asina mañana pa cuando quiera dami la resaca… ¡Zas! Desapaece’l mundiu.
-Manolo ¿Y si no s’acaba? ¿Si resulta que los Mayas esos s’equivocaren?
-Pues nada…pasaré la resaca, metereme tul día ena cama, mandaré-y a la parienta que mi ponga un calderu d’esos de zin al láu pa dir esgomitando allá la sidre que tú mi des hoy, que ya estará cortáu, coaguláu… y peor qu’eso… sufriré en silenciu la idea de que acuenta de que no s’acabó’l mundiu, tendré que pasar la navidá en familia. Tocarami dir a cenar a casa mio suegra… ¡que la odio!
-¿Odias a to suegra?
-¡No home no! Odio la navidá, a mio suegra é que no la puedo ni ver delante, pero tantu como odiala…no. Eso sería tener un sentimientu fuerte por ella y yo por ella… no siento nada, odiala sería prestá-y mucha atención.
-No te conozo Manolo… hoy no eres tú.
-Tú vete echando sidra y según vaya acabándolo echas más, hasta qu’esté como un arbeyu y cuando me veas muy mal llamas al 112, creo que va ser lo mejor, porque si no s’acaba’l mundiu… voy a estar mejor pasando la navidá en urgencias qu’en casa. Porque mira… cuando salí de casa oi cantar villancicos ena plaza y ya me pusi d’una mala ostia…que se mi regolvieren las tripas y tóu… ¡Y no me mires así! ¿Eh? Que como yo hay munchos.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Abézaos al 120
Con esta nueva ley de que no se puede jumar en ningún láu cerráu, los sufridos jumadores tienen que dise sin más remediu allá juera, al muráu, y los bares de Posada, en el afán de no perder a tan numerosa clientela, acondicionaren las entradas de los negocios con mesas, sillas, toldos y hasta estufas, jaciendo que hasta en el mes d’Enero estuvieran las terrazas petadas de xente.
Los de Rusecu sin embargu, como somos más cómodos, acondicionamos un local que tenemos en pueblu que mide 1.000 metros cuadraos y que como era chicu no lu usabamos pa nada y ahora jacemos los guateques en elli.
Entre todos llevamos bebidas y cosas y pasamos allí los fines de semana y ningunu ti diz nada si prendes un cigarru, buenu, hay veces que hay tantu jumu, que nos distinguimos por la voz.
En estos meses de la nueva ley, pues ya sabés, la publicidá del boca a boca, o mejor dichu, del boca a belarda, como dirían nuestros teyeros, hace que cada vez sean más los que vienen al nuestru local, que se llama “El Gobiau” (pa que no estés agobiau, jej) y todos ponemos de nuestra parte y de nuestra mano pa qu’esté cada vez mejor.
Por ejemplu, Maruja, que nos jezo unos cojines a ganchillu la mar de coquetos y los rapaces jacieren un billar con unas tablas que nos habían sobrau del antroxu. De momentu non tienen palos pa jugar, pero jugan con las guilladas de dir al monte y ya están pensando en jacer un futbolín con unas barbis que no usan las guajas porque yos faltan los brazos.
En fin, que entre unos y otros lo pasamos como los indios.
A lo que ti iba, que el gobiernu sigue sacando nuevas leyes, ya sabes, de esas pa despistanos de la cruda realidá y ahora dioyos por dicir que gastamos mucha gasolina, y que será mejor bajar la velocidá pa probar a ver si asina gastamos menos, entos, per onde antes se podía dir a 120 Km/h. ahora hay que ir a 110.
miércoles, 24 de octubre de 2012
La vecina
Me vine a vivir aquí para estar tranquila, y casi lo consigo si no fuera por esas ¡Viejas brujas! sobre todo hay una, que al principio me hacia un poquito de gracia y siempre la saludaba al pasar.
Pero poco a poco has ido cogiendo confianza y cada vez te encuentro mas cerca de mi puerta, fisgando. Tienes tanto tiempo, que te dedicas a controlar todo lo que pasa, sabes cuando entro, cuando salgo, si viene mi novio a casa... que aunque creas que no, te veo asoma
rte cada vez que oyes mi puerta y cuando ves que echo la mirada a tu casa, reculas y te pones detrás de la cortina.
Yo disimulo, como que no te veo, pero siempre estas ahí, siempre estas ahí...
El colmo llegó el día que te encontré asomada a mi ventana ¿pero quién te crees que eres? Ese día te cogí un asco...que no te puedo ni ver ¡Te odio!
Y en el fondo, muy en el fondo, tengo que reconocer que te admiro, como trabajadora, hacendosa, señora de tu casa... pero claro, esa tirantez que hay entre tú y yo, estaba visto que acabaría mal.
Yo disimulo, como que no te veo, pero siempre estas ahí, siempre estas ahí...
El colmo llegó el día que te encontré asomada a mi ventana ¿pero quién te crees que eres? Ese día te cogí un asco...que no te puedo ni ver ¡Te odio!
Y en el fondo, muy en el fondo, tengo que reconocer que te admiro, como trabajadora, hacendosa, señora de tu casa... pero claro, esa tirantez que hay entre tú y yo, estaba visto que acabaría mal.
viernes, 21 de septiembre de 2012
La Azotea
Era como si me hubieran puesto en la puerta del edifico más alto de Nueva York. Mirando las escaleras me parecía imposible llegar arriba, pero respiré hondo y me convencí a mi misma de que debía llegar al último piso, a lo más alto, sin importarme el tiempo que me iba a llevar.
Sin esperar más subí el primer escalón, el segundo, el tercero… Cuando me di cuenta, ya había dejado atrás dos o tres plantas y no me había costado trabajo alguno.
Los siguientes pisos los pasé casi sin enterarme, estaba a gusto, me encontraba bien. En cada planta había muchas puertas, muchas no se abrían, pero otras sí, de ellas salían personas fantásticas con las que yo me paraba a hablar y a descansar del esfuerzo. Algunas me invitaban a su casa y me daban una taza de café, otras sin embargo, me daban un vaso de agua en el descansillo para apagar mi sed en el duro camino. También tengo que reconocer que de algunas puertas salía gente mala a ponerme la zancadilla, alguna vez me caí, pero yo me sacudía la ropa con las manos y sin mirar atrás seguía subiendo escalones.
Sin esperar más subí el primer escalón, el segundo, el tercero… Cuando me di cuenta, ya había dejado atrás dos o tres plantas y no me había costado trabajo alguno.
Los siguientes pisos los pasé casi sin enterarme, estaba a gusto, me encontraba bien. En cada planta había muchas puertas, muchas no se abrían, pero otras sí, de ellas salían personas fantásticas con las que yo me paraba a hablar y a descansar del esfuerzo. Algunas me invitaban a su casa y me daban una taza de café, otras sin embargo, me daban un vaso de agua en el descansillo para apagar mi sed en el duro camino. También tengo que reconocer que de algunas puertas salía gente mala a ponerme la zancadilla, alguna vez me caí, pero yo me sacudía la ropa con las manos y sin mirar atrás seguía subiendo escalones.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Felicidades Leti!!
Non puedo dejar de da-y hoy las felicidades a mi gran amiga Leti, que cumple años hoy, los mismos que yo, que somos del añu y por eso joi que nos conociemos.
Esta foto saquéila yo ayer, que vieno a veme con Felipín y jomos a dar una vueltina hasta Nueva que celebraban el Cristo.
A Felipe dicía-y yo:
Esta foto saquéila yo ayer, que vieno a veme con Felipín y jomos a dar una vueltina hasta Nueva que celebraban el Cristo.
A Felipe dicía-y yo:
-A ver jiyu si somos capaces de pasar desapercividos, porque si no...Y si, si, ponió unas gafas de sol y tal y cual, y como había tanta xente... pues po
diemos estar tranquilos.
martes, 11 de septiembre de 2012
El 11-S
Era a principios d’esti mes, por fin, como vos digo, había llegau el veranu y había una calor que te prendías, to los dies venían güenos y to los vecinos dicían que esto no era normal, que igual era a cuenta d’eso que dicen ena tele del cambiu climáticu o vete tú
a saber.
El casu é que jaciemos un conceyu pa jablar entre todos el tema y había opiniones de toas clases, algunos dicían que no había que jacer casu, que el tiempo a veces está algo tochu, otros dicían que había que sacar al santu de procesión pa que lloviera un pocu, otros que había que dir al ayuntamientu a pidir que nos instalen a todos aire acondicionau enas casas y enas cuadras… en fin, que ningunu sabía bien lo que pasaba y no se ponían de acuerdu.
Entonces se decidió esperar unos díes más a ver qué pasaba y si el veranu se imponía y no dejaba entrar el otoñu… pues ya tomaríamos medidas.
Buenu, pues así pasó, así se dejó. Pero el otru día, tábamos en casa y de repente suena un ruidu estrepitosu, non sabíamos que era, nunca se había sintidu un ruidu igual aquí.
Asomamos el jocicu a la puerta y ¡Mecagon ross! Había una ventolera, cosa fina la ventolera que había y víase asi a lo lejos un ventilador grandísimu.
Pues que será, ¿que no será? Empezaren toas las muyeres a revolucionase, que si esto, que si es lo otro… entós, yo no me atrevía a salir y las oyo dicir que seguru que es un ventilador gigante que mandaría el ayuntamiento pa eso del calor.
Buenu, pues yo pensé que igual era verdá, a lo mejor joren los alcaldes a quexase o algo y mandan un ventilador pa cada pueblu. Pero a mí pareciami muy raru, entós güelvo a asomame pa velo mejor y rediós, que ventilador ni que ocho cuartos, era un helicuétaru, ¡un helicuétaru en Rusecu! ¡Virgen del puñu cerrau!
El casu é que jaciemos un conceyu pa jablar entre todos el tema y había opiniones de toas clases, algunos dicían que no había que jacer casu, que el tiempo a veces está algo tochu, otros dicían que había que sacar al santu de procesión pa que lloviera un pocu, otros que había que dir al ayuntamientu a pidir que nos instalen a todos aire acondicionau enas casas y enas cuadras… en fin, que ningunu sabía bien lo que pasaba y no se ponían de acuerdu.
Entonces se decidió esperar unos díes más a ver qué pasaba y si el veranu se imponía y no dejaba entrar el otoñu… pues ya tomaríamos medidas.
Buenu, pues así pasó, así se dejó. Pero el otru día, tábamos en casa y de repente suena un ruidu estrepitosu, non sabíamos que era, nunca se había sintidu un ruidu igual aquí.
Asomamos el jocicu a la puerta y ¡Mecagon ross! Había una ventolera, cosa fina la ventolera que había y víase asi a lo lejos un ventilador grandísimu.
Pues que será, ¿que no será? Empezaren toas las muyeres a revolucionase, que si esto, que si es lo otro… entós, yo no me atrevía a salir y las oyo dicir que seguru que es un ventilador gigante que mandaría el ayuntamiento pa eso del calor.
Buenu, pues yo pensé que igual era verdá, a lo mejor joren los alcaldes a quexase o algo y mandan un ventilador pa cada pueblu. Pero a mí pareciami muy raru, entós güelvo a asomame pa velo mejor y rediós, que ventilador ni que ocho cuartos, era un helicuétaru, ¡un helicuétaru en Rusecu! ¡Virgen del puñu cerrau!
viernes, 7 de septiembre de 2012
Osea... tócate los cojones tenía un criau y cuando no-y los tocaba... estaba parau
Que tengo... ¿una llamada perdida o un toque? ¡debe ser un toque! No, si está vistu qu'el que tien perras é porque no las gasta. Esta hace lo mismu que la Leti, que ti da un toque y cuelga pa que la llame yo y cuando-y lo digo... diz que é pa no molestame por si estaba trabayando.
A ver... vo llamala a ver que quier.
—Oséa... ¿dígame?
—A ver... que tengo una llamada tuya ¿que tripa se ti rompió?
—Hoooooooola ¿que taaaaaaaaaal? Es que verás... oséa... es que quería pasar unos días ahi en Asturias, pero es que hace tanto calorrrr, oséa.....
—Oséa...¿qué?
—Pues que he pensado... que no me apetece conducir cinco o seis horas hasta ahi... oséa...
—Pues quédate en Madrid.... total... (no caerá esa breva)
—No, verás.... oséa... que no me quiero quedar en Madrid, esto es un super mega infierno en agosto ¿sabes?
—Ya, esto tamién es un infiernu a cuenta de que no hay quien ande con tantu veraniante...
—Te lo creo, te lo creo... A ver... oséa, te explico... que no me apetece conducir tanto, entonces he pensado....
Al que no tien que jacer... la muyer manda-y llabor
Hay que ver como somos las muyeres ¿eh? ¡Cómo nos gusta mandar! Yo no sé como no hay más féminas enos altos cargos, ena policía, en gobiernu, en ejército… y eso que cada vez hay más, porque eso de mandar… ¡nos presta…!
No me quiero imaginar si Hitler o Franco vieran sido muyeres ¡Buf! ¡Habrían mandáu el doble! Buenu, tengo miedu que lo que jacían estos dos yo lo mandara pe la noche la muyer. Ya m’imagino a Franco sentau tranquilamente cenando y la paisana diciendo-y:
—Mañana tempranu inauguras un pantano ¡Hombre ya!
Pero ¿Qué nos pasa a las que no tenemos cargu? Pues que nos vengamos en casa. Convirtímonos en “máquinas de riñir”, qu’en toas las casas hay una. Dos non puede haber, porque si hubiera dos máquinas de riñir en cada casa, sería como cuando hay dos reinas en cubetu de las abeyas, no lo pueden resistir, quieren mandar las dos y entos s’atrillan, ensambran y la que pierde tien que largase con la mita del ejército a otru láu, a jacer una colmena nueva.
A ver, que me vo del tema. Que eso, que las muyeres que no tenemos cargu pa explayanos dando órdenes, nos vengamos en casa, mandando tul día:
Que si vete a llevar la basura, que si lava’l coche qu’esta más puercu qu’el palu d’un gallineru con tou y gallinas, que si arregla la ventana del cuartu del críu que non pieslla bien, que si cambia la bombilla de la dispensa que no se ve ni pa jurar, cava el güertu pa plantar unas patatas, lava las vacas que traen unas cascárrias que no yos caen ni a zada, a ver si miras la cisterna del bañu que no funciona y tenemos qu’andar con un calderu como antiguamente… ¡Buf!
La puerta de cristal
Abrí aquella puerta de cristal, aquella que tú habías abierto hacía solo tres días, recordé la fuerza con la que tú entrabas siempre, no mirabas atrás para ver si la puerta se cerraba, sabías seguro que ella volvía siempre a su sitio.
Yo siempre te recibía con una sonrisa, me alegraba de que vinieras porque contigo tenía la conversación asegurada, y también, para que nos vamos a engañar, las discusiones.
—Buenas tardes —decías, y yo te contestaba:
—Holaaaaa! ¿Cafetín?Tú siempre me respondías que sí, yo te lo ponía y a veces hacía otro para mí para acompañarte, como el otro día ¿te acuerdas? Y hablábamos de muchas cosas, me contabas de tus caballos, de tus yeguas, de tus potros... pero sobre todo hablábamos y recordábamos cosas de cuando íbamos a la escuela, nos reíamos de las piquillas que había entre los de un pueblo y otro, aquella piquilla era como si se heredara de padres a hijos ¿verdad?
Te conté como te recordaba yo de pequeño y también te conté una anécdota que tú protagonizaste cuando tenías unos nueve años, de la que tú no te acordabas y sin embargo yo la tenía en mi memoria con los recuerdos simpáticos de mis tiempos en la escuela. Bromeábamos mucho, como cuando tú me decías el otro día:
La boda del príncipe
Cuando yo nací, allá pe los setenta, o mejor dichu pel setenta y dos (el que mejores muyeres dio), mio madre me parió después de los dolores y pues era sana, no tenía que llévame al médicu pa nada, na más que pa las vacunas y eso, y resulta que me llevaba a un médicu que había muy güenu (el únicu que había) y entonces allí coincidía con otra muyer que se llamaba Paloma y que tenía otra cría chica. Y, claru, ya sabeis, las madres…:
—Ah, que cría tan guapa tienes.
—La tuya no está mal tampoco. ¿Cuándo nació?
—En Julio, ¿y la tuya?
—En Agosto.El casu é que siguían coincidiendo ena consulta y tal. Las crías joren creciendo y jaciéndose amiguinas. Las vacunas ya eran más espaciadas y se vían menos, pero las madres mantenían el contactu y se mandaban fotos de las crías de cuando los cumpleaños y esas cosas. Pasaren los años y las crías jacieren la primera comunión y se invitaren a merendar. Después ellas ya se joren a vivir a Oviedo y ya no había tantu contactu, pero siempre nos mandábamos una postal por Navidad y nos cuntábamos como nos iba la vida. Buenu, yo pocu tenía que cuntar, que si nos había paridu la Pinta, que si habíamos vendidu La Mora… Eran chorradas que a ella sonában-y a chinu, pero que-y jacían gracia.
lunes, 6 de agosto de 2012
El supermercau
¡Ay Dios, como es el veranu! Tul añu esperando que venga el calor porque estamos jartos del friu y de traer el mocu tul añu pegau a las narices, y cuando por fin llega el mes d’Agostu, resulta que nos agobiamos porque se enl
lena esto de los “necesarios veraniantes” y nos alteran.
Pero tienen qu’entendenos, que no es que vos tengamos rabia ni nada d’eso, nada más lejos, préstanos munchu ver estos aburridos pueblos llenos de xente, lo que pasa, es que estamos diez meses aquí unos cara pa otros, que no nos molesta ni el ruidu de las moscas y de repente, un día no nos podemos ni mover del jaleo que hay. Entós, eso, nos rompe los esquemas, porque paece que no nos acordamos de un añu pa otru como é la movida, paez que siempre nos pesca de nuevos aquí y sin embargu estamos jartos de ver como es esto en veranu, vaya, de toa la vida. Y siempre, cada añu nos sorprendemos a nosotros mismos jaciéndonos la pregunta de siempre:
Con los años vas aprendiendo cosas y procuras por ejemplu non bajar a Posada los viernes, non dir a Llanes los martes, dir a comprar enas horas que ellos están enas playas… en fin, lo que sea con tal de no tropezar munchu con ellos, porque lo que ti puede llevar jacer media hora pel inviernu, en esti mes se convierte en hora y media o dos horas, porque echas casi tou el tiempu en colas, si, en colas.
Pero tienen qu’entendenos, que no es que vos tengamos rabia ni nada d’eso, nada más lejos, préstanos munchu ver estos aburridos pueblos llenos de xente, lo que pasa, es que estamos diez meses aquí unos cara pa otros, que no nos molesta ni el ruidu de las moscas y de repente, un día no nos podemos ni mover del jaleo que hay. Entós, eso, nos rompe los esquemas, porque paece que no nos acordamos de un añu pa otru como é la movida, paez que siempre nos pesca de nuevos aquí y sin embargu estamos jartos de ver como es esto en veranu, vaya, de toa la vida. Y siempre, cada añu nos sorprendemos a nosotros mismos jaciéndonos la pregunta de siempre:
—¿No podrían venir más repartidos?Y no, ya sabemos que non podés venir más repartidos, que las vacaciones de veranu, son… en veranu, y no hay más.
Con los años vas aprendiendo cosas y procuras por ejemplu non bajar a Posada los viernes, non dir a Llanes los martes, dir a comprar enas horas que ellos están enas playas… en fin, lo que sea con tal de no tropezar munchu con ellos, porque lo que ti puede llevar jacer media hora pel inviernu, en esti mes se convierte en hora y media o dos horas, porque echas casi tou el tiempu en colas, si, en colas.
lunes, 30 de julio de 2012
Valia más morise???
Todos lo dicimos alguna vez, eso de .... VALÍA MÁS MORISE!!! Lo dicimos asi, a la ligera, cuando tenemos algún problema gordu del que no sabemos salir o cuando la salud nos falla y estamos jartos de ir d'aquí p'allá, de sala d'espera en sala d'espera, de las manos de un médicu a las manos del otru... cuando estamos desesperaos por cualquier motivu, cuando nos sintimos emocionalmente mal, cuando nuestra vida... no es lo qu'esperábamos....
Pero... cuando de verdá estamos mal, muy mal, muy muy mal... es cuando de verdá NOS AGARRAMOS A LA VIDA, cuando de verdá nos damos cuenta de todo lo que dejamos aquí.
La foto, del tomate saliendo d'entre el cemento, está tomada esta tarde frente al Hospital del Oriente, en Arriondas y como todo, no está alli por casualidá, tendrá su historia seguramente, pero cuando la vi... pensé.... que esa planta de tomate, es mas valiente que muchos de nosotros... que yo.
Tiene todo en su contra, sus raíces entre cemento, creciendo al lau de un contenedor de basura onde en cualquier momentu cualquiera de nosotros, despistáos... lu pisaremos. Sin embargu él... SIGUE CRECIENDO, LUCHANDO POR VIVIR.
No se ve bien, pero hasta tien una flor, así que enseguida dará un tomate.... PESE A TOU.
Si tenéis un bajón hoy.... ACORDAROS DEL TOMATE, que hasta una planta, nos puede dar buen ejemplu DE VIDA.
Hoy a lo mejor llueve y se mojan tus hojas, pero mañana saldrá el SOL... y las secará.
Un besuku, a todos los que lu necesiteis hoy.
La mujer del Llagu
CRONICA DE RUSECU
(20-7-12)
Desd’el pueblín cereceru…
Eso de que hasta el cuarenta de mayu non quites el sayu… sería antiguamente, porque resulta que hoy es ochenta y unu de mayu, y tovía non jomos capaces de quitar la chaqueta. Que algunos días, sobre tou pe la noche, jaz un fríu… (Vamos a dicilo finu) que te haces deposición líquida pe las patas abaju.
Ahora, si vos digo, que prefiero estar así que con la lléngua juera del calor como andan pel restu del país, que paecen al mio perru cuando vien escapáu.
Pasó ya el Carmen y Santa Marina, ahora vien la semana esa tocha onde hay fiesta to los dies, que si la Madalena, que si Santiago, que si Santana…
Las fiestas de prau son la cara amable d’estos días, d’otra manera los ánimos están bastante bajos dada la situación que vivimos en España por lo que se avecina. Subida del IVA, recortes… pero hoy no voy a jablar de política, no mi apetez, qu’ estamos ya jartos de que siempre sangren a los mismos.
QUELYLLADAS: LA MUJER DEL LLAGU
Todos los que conociestes a mio padre, sabés qu’era un gran cuntador de cuentos y de historias. A nos, teníanos siempre embobaos cara pa elli y dilataba tou lo que podía el final, pa qu’estuvieramos emocionaos esperando a ver como acababa lo que nos estuviera cuntando.
Un árbol chicu, enamorose d'unu grande...
vos no lo sabés, pero una vez....
UN ÁRBOL CHICU, ENAMOROSE D'UNU GRANDE.....
Me mantendré en la sombra
como el endeble, frágil
y pequeño árbol,
que en medio del bosque calla.
Me haré a un lado cuando te estires
y me agacharé cuando es sol salga
para que con su cálida luz
haga más fuertes tus ramas.
Ella es cuando tu no somos
Qué cosa tan misteriosa y a la vez tan natural es usted. Tiene el poder de sorprenderme aun cuando la estoy esperando.
No la tuteo porque yo eso lo hago con mis amigos y usted está claro que ni lo fue, ni lo es, ni lo será nunca.
Desde muy niños oímos hablar de usted, alguien se sienta a tu lado y te explica que esa señora se ha llevado a tu abuelo hasta el cielo y que ahora estará por siempre sentado en una nube de algodón, cuidándote y protegiéndote. Te lo cuentan como una historia extraordinaria que te deja boquiabierta porque nunca te hubieras imaginado que el abuelo pudiera subirse en una nube así como así. ¿Estaría también de noche entre las estrellas contándole un cuento a la luna?
Que cosa tan maravillosa es ella cuando somos niños.
Cuando creces un poco… llega el choque, alguien se va, pero nadie viene y se sienta a tu lado a contarte el cuento de que se subió a una nube, entre otras cosas, porque ya no entiendes que alguien parta a un lugar tan bonito y nadie se alegre, solo ves lágrimas y desconsuelo. Ahí te das cuenta de que algo pasa y que la historia esa de subir al cielo… no es cierta.
sábado, 28 de julio de 2012
Levantando Muros
Érase que se era un rapaz de Rusecu que se llamaba Tonín. Era Tonín aparte de guapu, muy callau y muy prudente, vivía con la madre y se mantenían con lo que la tierra yos daba y con lo que podían vender. Cada viernes la madre llenaba un cestu con quesos, mantecas, jabas y huevos, y bajaba Tonín muntau ena burra hasta Posada a vendelo al mercau.
Un viernes cualquiera llegó a la plaza y poniose en rincón de siempre. Era un día de sol y de mucha xente y eso facilitó la venta, enseguida vendió tou lo que llevaba y cuando estaba recogiendo el puestu llegó una rapaza muy guapa a preguntar si tenía jabas verdinas. Tonín estaba acostumbrau a vender y a cobrar, pero no a dar conversación ya que era muy tímidu, así es que, como podió explicoi a la moza que no tenía jabas hasta el viernes siguiente. Ella, muy apesadumbrada dijoi que era de Llanes y que no solía venir muy a menudu a Posada, que tou lo compraba en mercau de la Villa.
La conversación duró varios minutos y después ella despidiose con un simple gracias y una amplia sonrisa, sin saber, que aquel rapaz ya nunca más sería el mismu.
De una pueblerina a unu de ciudá
Hay un pijo ena ciudá
que mi llama pueblerina,
diz que non sé jablar
más que de la mio tierrina.
¿Y qué ti tengo que envidiar..
los ruidos de los coches,
el andar tul día al trote
y ni pa comer poder parar?
Piensas que sabes munchu
y no lo quiero creer,
si te pongo frente a una vaca,
no la sabes ni mecer!
Presumes de tener estudiu,
de trabajar con computadoras,
¿Crees que aquí no avanzamos?
¡Si ya tenemos mecedoras!
Me despierto de mañana,
salto de la cama,
¿Y sabes qué veo
si me asomo a la ventana?
Sueños
¿Qué son los sueños? Siempre me lo he preguntado.
Yo no solía soñar nunca, quizás alguna vez cuando era niño, me despertaba sobresaltado y sudoroso y corría a la cama de mi madre, donde hallaba consuelo y un beso en la frente mientras me decía que no tuviera miedo, que los dragones que me perseguían en el sueño se los llevaba la brisa de la mañana y no los dejaría volver.
Mientras me acariciaba la cara, yo me dormía a su lado y me despertaba al día siguiente sin acordarme para nada de aquella turbación.
Cuando crecí ya no volví a soñar más, o por lo menos no me acuerdo, creí que eso solo les pasaba a los críos, por la mente tan imaginativa que tienen, pero últimamente... he vuelo a soñar.
Sueño cosas muy raras, que me dejan mal cuerpo, despierto sobresaltado como cuando era niño y lo peor de todo, es que los malos sueños, esas malas imágenes, a veces... se cumplen.
Creí que todo esto se debía al desorden que hay en mi vida, estoy harto de mi trabajo, de la mesa de mi oficina, de tener que llevar corbata todos los días... de esa comida pre cocinada que me hace compañía en el desierto de mi casa.
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